Big Data, beats y barbaridades

Datos: Google Trends y TylerVigen

Software: Excel y Flourish

Antes de que empieces a replantearte tu fe en la estadística, es importante aclarar que las correlaciones mostradas en este artículo no implican ninguna relación causal, sino puramente casual. Es decir, que dos curvas suban o bajen juntas no significa que una cause la otra (aunque nos divierta imaginarlo). Además, en algunos gráficos se ha ajustado la escala de los ejes para enfatizar la sensación de correlación, porque, seamos sinceros: una coincidencia bien graficada siempre luce más convincente.

Cuando los géneros musicales predicen lo impensable

El ritmo oculto de las estadísticas

A lo largo de las últimas décadas, la música no solo ha movido corazones… sino también mercados, delitos y tendencias globales. Gracias al poder analítico de Google Trends y una saludable falta de rigor metodológico, hemos descubierto que los géneros musicales están peligrosamente conectados con fenómenos insospechados. Por ejemplo, el aumento de búsquedas de reguetón coincide sospechosamente con los picos de piratería marítima en todo el mundo. No sabemos si los corsarios se inspiran con Daddy Yankee antes de abordar un buque, pero la correlación está ahí, firme como un beat de verano.

Mientras tanto, el hip-hop y el consumo de helado en EE. UU. han vivido una relación tan dulce como sospechosa. Cuando el flow subía, los kilos de helado per cápita también aumentaban. ¿Casualidad? ¿O simplemente el cerebro humano no puede resistirse a una rima potente sin acompañarla de una cucharada de cookies and cream? Por otro lado, los amantes del jazz parecen tener una conexión energética con Portugal, ya que sus búsquedas en Google bajan al mismo ritmo que el país reduce su consumo de petróleo. ¿Acaso el swing refinado inspira una vida más sostenible?

Y si aún queda alguna duda sobre el poder global del sonido, ahí están los datos: el auge del K-pop va de la mano con la subida del precio de las acciones de Coca-Cola. Con cada comeback de BTS, Wall Street parece burbujear. En cambio, la rebeldía del punk-rock se refleja claramente en el aumento de los robos de vehículos en Massachusetts —porque nada dice «no me importa el sistema» como robar un deportivo—. 

La música lo explica todo (o nada)

Así que la próxima vez que alguien te diga que la música no tiene impacto en el mundo real, recuérdale que con suficientes gráficos y cero sentido crítico, puedes demostrar que el  k-pop impulsa la bolsa, que el reguetón amenaza la seguridad marítima internacional y que el  hip-hop engorda a cucharadas. Al final, quizás no estemos ante correlaciones espurias, sino frente a una verdad que la ciencia tradicional se niega a aceptar: que los géneros musicales son, en realidad, las fuerzas ocultas que rigen la economía, el crimen y el consumo mundial. Porque si los datos lo dicen… ¿quiénes somos nosotros para llevarles la contraria?

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